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miércoles, 18 de septiembre de 2013

37. La prisión atenuada y la libertad condicional

“Se observará que en la originalidad de nuestra Libertad Vigilada dimana del principio de paternalidad–fuerza y piedad a un tiempo– con que Franco ha reinstaurado el auténtico ser político de España. Francisco de Vitoria llamaba varón fuerte al magnánimo y fortaleza a la magnanimidad. En ese sentido somos un Estado de fuerza. Y nunca por exigencia de su temerosa debilidad ha habido un Régimen que abra las puertas de las cárceles para decir a sus preso que son libres, pero que siguen siendo penados”.(José Antonio P. Torreblanca, Secretario Técnico de la Subdirección General de Libertad Vigilada, 1944)


En el expediente judicial del abuelo pude leer un escrito de fecha 19 de marzo de 1941 del Auditor de Guerra de Aranjuez dirigido al Tribunal en el que se indicaba que el “procesamiento de Arturo Torres Barranco se acordó por providencia” y que “En el Consejo de Guerra se omitió la lectura de los cargos”. Finaliza señalando que “según la última declaración de Clemente Barranco Escribano, el procesado debería ponerse en libertad provisional”.

La declaración a la que se refiere el Auditor de Guerra es la que hizo el primo de mi abuelo con fecha 15 de octubre de 1940, tres semanas antes de la celebración del Consejo de Guerra, y que trascribo: “Clemente Barranco Escribano, afecto al Movimiento nacional y militante de FET y JONS, declaro que Arturo Torres Barranco le salvó la vida, que es un hombre de conducta ejemplar que fue de derechas hasta el 11 de febrero de 1936 y más tarde se afilió a Izquierda Republicana”.


Mi abuelo nunca fue de derechas. Antes de manifestar su apoyo al Frente Popular en febrero de 1936 y fundar Izquierda Republicana en su pueblo, pertenecía a la última Corporación Municipal republicana. Tal vez Clemente Barranco intento como pudo reparar el daño que hizo su padre, uno de los delatores del abuelo y responsable de su encarcelamiento a pesar de los vínculos familiares que existían entre ambos.


Ocho meses después del escrito del Auditor y un año desde la celebración del Consejo de Guerra, el abuelo aún no había recibido la comunicación de la sentencia. El 14 de noviembre de 1941 desde la prisión del Seminario escribe al Auditor de Guerra suplicando le sea concedido el beneficio de la libertad condicional o prisión a atenuada.


La Comisión Provincial de Clasificación y Excarcelamiento de detenidos y presos de Cuenca acordó con fecha 23 de noviembre de 1941 decretar la PRISIÓN ATENUADA para el abuelo, “por hacer más de seis meses que le fue ratificada la prisión sin que haya sido elevada su causa a plenario ni declarada su peligrosidad por la autoridad competente, en cumplimiento de los artículos 6, 11 y 12 del Decreto de 2 de septiembre último”.


Así que el abuelo salió de la cárcel el 24 de noviembre de 1941 con una libertad precaria, pues a todos los efectos seguía siendo un preso de Franco. Su libertad estaba condicionada al comportamiento que tuviera fuera de la cárcel, por lo que tuvo que vivir con la constante amenaza del retorno.


El 22 de mayo de 1943 el Auditor de Guerra de Aranjuez manifiesta: “Examinada su causa y valorados los hechos, no se encuentran  méritos suficientes para tener por justificada la perpetración de delito, por lo que se aconseja el sobreseimiento provisional”. Cuando leí el párrafo anterior me quedé perpleja. ¿Qué había ocurrido para que apenas cuatro años después de su encarcelamiento, después de las denuncias interpuestas por sus delatores -ante los cuerpos se seguridad del Estado como en la Causa General-. después de haber sido juzgado en un Consejo de Guerra, de haber sido condenado por un delito de Auxilio a la rebelión a la pena de doce años y un día, de repente “no se le encuentren méritos suficientes”? No tengo aún datos para saberlo pero, a pesar de la falta de “méritos” el abuelo siguió siendo víctima de la violencia política de cuyo reparto tenía la exclusiva el nuevo Estado.


Paralelamente se constituyó una Inspección Central de Liberados que tenía como finalidad organizar e impulsar la investigación de los que disfrutaban de los beneficios de libertad vigilada “para conocer en todo momento si los beneficiarios son acreedores a la concesión, si debe condicionárseles o revocárseles o, en su caso, tener noticia de los apoyos que precisen dichos liberados o sus familiares”. Esteban Gómez Gil, Subsecretario de Justicia manifestó en su toma de posesión que era preciso “saber si los que van saliendo se hacen acreedores a esa generosidad del Caudillo, para en caso contrario hacerlos volver a las cárceles de procedencia”.


De esta forma alcanzaban los presos de Franco la libertad. Nunca dejaban de ser penados.


"Se vigila para ver si en realidad se redime de su culpa anterior por el trabajo y la fe en sí mismo y en la Patria, pero si no agradece la gracia de este justicia del Estado, y si emplea su libertad para reincidir en su delito, aunque sea de modo subterráneo, agazapado, hipócrita, entonces el Estado le retira su gracia y lo integra a prisión, pero no ya como reo de delito político, sino de delito común para el que no hay clemencia alguna".


En octubre de 1944 el Juez considera al abuelo "mero propagandista" y el Auditor de Guerra acuerda dar curso a la libertad vigilada. El Servicio de Libertad Vigilada dependiente de la Dirección General de Prisiones, tenía encomendada la tarea de conocer “la conducta político-social de cuantos se hallen en libertad condicional” durante el tiempo que les restaba por cumplir de condena. A los reos se les hacía entrega de una tarjeta acreditativa de su condición de libertos que debía presentar en innumerables ocasiones y les señalaba siempre como “enemigos del régimen”.


El 27 de marzo de 1945 se decide finalmente el sobreseimiento de los cargos que le imputaron al abuelo. No he conseguido aún conocer la fecha de su liberación definitiva. Intuyo que desde varios años antes comenzó su exilio interior dentro de una sociedad herida, la sociedad de los que sufrieron la derrota y que posiblemente permanecieron toda su vida conviviendo con el silencio y el miedo.



María Torres

Nieta de un republicano español







viernes, 23 de agosto de 2013

34. El Sumario - Tercera Parte


Dibujo de Castelao
"Pero el mundo es un patio, un patio donde giran los hombres sin espacio (...).
Yo ya creo que todo fuera del sueño es patio,
un patio bajo un cielo de fosa, desgarrado,
que acuchillan y acotan muros y pararrayos"
Marcos Ana



Mientras la mitad de la población española sobrevivía con el miedo, Franco trató de asegurar una terrible represión que aniquilara cualquier peligro contra el nuevo Estado. En 1938  declaró  a la prensa británica que disponía de fichas de dos millones de enemigos a los que castigar.  En 1944 la cifra se elevó a tres millones. Los archivos de la Oficina de Investigación y Propaganda estaban a rebosar con los nombres, apellidos, afiliación política y otras referencias de los enemigos de la “Patria”.

Uno de esos enemigos era el abuelo.


Nada más ingresar el abuelo en prisión y desde la Auditoría de Guerra de Aranjuez se cursaron oficios solicitando informes del acusado. Entiendo que las respuestas a las demandas del Auditor deberían encontrarse todas en el expediente judicial, aunque el sentido común me indica que posiblemente esto no sea así y algunas se habrán extraviado por el descuido en la conservación del expediente por parte de las autoridades militares.


A continuación transcribo las declaraciones remitidas por escrito al Auditor de Guerra de Aranjuez incluidas en el Expediente Judicial, a excepción de las relativas a las maestras de la localidad, Asunción Sanz Pérez y Fermina Ponce Solla, que ya fueron publicadas.



Escritos de Santiago Tornero Amores y Pedro Prieto Martínez.

1 de noviembre de 1939.

“Arturo Torres no tomó parte en ningún desmán, al contrario, favoreció a muchas personas de derechas”.



Escrito de Alfredo Grande.

8 de enero de 1940.

“Arturo Torres es una persona de buenos sentimientos y excelente conducta. Después del 18 de julio de 1936 no puso impedimentos en admitir en Izquierda Republicana a las personas de derechas que se lo solicitaban. Una de ellas fue mi padre”.



Oficio de la Comandancia de la Guardia Civil de Fuente de Pedro Naharro.

14 de enero de 1949.

“Arturo Torres Barranco no participó en desmanes de la Horda Roja, pero sí elaboró informes contra la ideología de varias personas del pueblo como directivo de Izquierda Republicana”.



Oficio del Comandante del Puesto de la Guardia Civil de Cuenca.

15 de enero de 1940.

“Arturo Torres Barranco es fundador de Izquierda Republicana. Se ignora el cargo que ostentaba. No tomó parte en requisas, incautaciones, destrucción es de la Iglesia ni detenciones. En los primeros días del alzamiento fue visto en la localidad armado de escopeta. Ingresó con carácter forzoso en el Ejército Rojo”.



Escrito de Pedro Cuenca Fernández.

15 de enero de 1940

“Arturo Torres es un hombre de intachable conducta que ha hecho bien a personas de derechas perseguidas a pesar del riesgo que corría. Les llevó a los presos de derechas ropa y comida a petición de sus esposas a la cárcel de Cuenca. Además le pidieron que ocultara en su casa imágenes religiosas y objetos de valor y así lo hizo”.



Escrito de Isidro Barranco Plaza. (*)

16 de enero de 1940.

“Isidro Barranco Plaza, adicto al glorioso movimiento nacional” declaro que a pesar de haber denunciado a Arturo Torres Barranco, mentí en la denuncia, pues he de confesar que Arturo Torres como directivo de Izquierda Republicana elaboró informes favorables a los tres denunciantes, no teniendo el responsabilidad alguna en nuestra detención. Arturo Torres es un hombre de condición social y moral intachable".



Escrito de Ramiro Romeral.

8 de enero de 1940.

“Arturo Torres es una persona de orden. Los mismos rojos le confiscaron una escopeta de caza el 18 de julio de 1936”.



Oficio de la Alcaldía de Torrubia del Campo firmado por el Alcalde, Emiliano Grimaldos.

22 de enero de 1940.

“Arturo Torres Barranco pertenecía a Izquierda republicana de la que fue fundador y socio desde las elecciones de febrero de 1936, votando la candidatura del Frente Popular. Como directivo del partido emitió y firmó informes contra los denunciantes”.



Escrito de Clemente Barranco Escribano. (*)

15 de octubre de 1940.

“Clemente Barranco Escribano, afecto al Movimiento nacional y militante de FET y JONS, declaro que Arturo Torres Barranco le salvó la vida, que es un hombre de conducta ejemplar que fue de derechas hasta el 11 de febrero de 1936 y más tarde se afilió a Izquierda Republicana”.



Escrito de Abraham Barranco Cézar y Benedicto Moreno Fraile.

25 de junio de 1941.

“Arturo Torres es un hombre honesto y cabal,  fundador de Izquierda Republicana en Torrubia del Campo y no tomó parte en ningún enfrentamiento o desmán”.



Es posible que estos documentos no tengan un gran valor histórico, pero para mí tienen un valor incalculable. Son una forma de recuperar una parte de la vida silenciada de mi abuelo, independientemente de su ideología política de la cual me siento orgullosa, independientemente de la calidad humana que desprendía y de la que dejó constancia durante toda su existencia, mi abuelo solo era una persona y como tal protagonista de la Historia.


Detrás de cualquier sufrimiento siempre hay nombre y apellidos. Detrás de una sociedad herida, solo existe una palabra: "impunidad".



María Torres
Nieta de un republicano español.


(*)  Isidro Barranco Plaza y Clemente Barranco Escribano eran respectivamente,  tío y primo de mi abuelo. El primero fue uno de los delatores.



martes, 23 de abril de 2013

29. Las maestras.


Torrubia del Campo, 1934
Fotografía del Archivo Histórico Provincial de Cuenca




En el Sumario del abuelo figuran dos declaraciones correspondientes a dos maestras de Torrubia del Campo, Fermina Ponce Solla y Asunción Sanz Pérez, realizadas en enero de 1940 y que transcribo a continuación.


Declaración de Fermina Ponce Solla, 7 de enero de 1940.

“En octubre de 1936 fui apresada por los rojos de Torrubia del Campo. Me mantuvieron encerrada hasta mayo de 1937.

Durante ese tiempo y después, Arturo Torres fue quien más me ayudó y favoreció a mi y a los míos, llegando a quitarse la comida por dárnosla a nosotros.

También me ayudó a ocultar en su casa dinero, objetos personales y de valor”.

No he podido averiguar nada más de Fermina Ponce.


Declaración de Asunción Sanz Pérez, 15 de enero de 1940.

“A causa de la guerra y por ser de derechas mi madre fue asesinada. Mi padre, hermano y un primo lograron evadirse a la zona nacional, por lo que yo me quedé sola en el pueblo.

Arturo Torres se puso incondicionalmente a mi disposición, hasta el extremo que quedarse, junto con su mujer, en mi casa, atendiendo mi enfermedad durante muchos días con sus noches.

Me facilitó dinero y víveres, aún sabiendo que yo era de derechas. Antes y después del Movimiento ocultó en su casa dinero y objetos a petición de varias personas del pueblo.

Arturo Torres es un hombre íntegro que rezuma humanidad. Siempre dispuesto a ayudar a quien lo necesite, como fue mi caso”.


Asunción Sanz Pérez era maestra nacional interina de primera enseñanza. Nació en Cuenca. Hija de Baldomero Sanz Sanz, fundador de Solán de Cabras y propietario del Balneario desde los años veinte, pertenecía, por tanto, a una acaudalada familia.

Se formó como maestra y consiguió plaza en Torrubia del Campo con apenas 22 años. Su madre, Julia, fue asesinada en los inicios de la Guerra. Su padre Baldomero, consiguió escapar a zona franquista. Ella se quedó sola en el pueblo y seguramente aterrorizada por la posibilidad de correr la misma suerte que su madre. Y ahí intervino mi abuelo y mi abuela ayudándola y apoyándola a pesar de no coincidir en ideología política.

Asunción estaba casada con Ramón Salmerón Herráiz, también maestro del pueblo, alcalde hasta 1941 y quien hizo de soporte del abuelo cuando estaba encarcelado ayudándole en todo lo que pudo. 

Asunción fue depurada como maestra en 1941. Su expediente se encuentra en el Archivo General de la Administración. He solicitado copia del mismo para averiguar que ocurrió con ella.

Falleció en Madrid el 12 de febrero de 1993 y Ramón Salmerón tres años después.


María Torres
Nieta de un republicano español.





domingo, 21 de abril de 2013

28. El Sumario – Segunda parte.



Cuando en los tenebrosos cuarteles,
cuando en las sacristías
de la traición entró tu espada ardiendo,
no hubo sino silencio de amanecer, no hubo
sino tu paso de banderas,
y una honorable gota de sangre en tu sonrisa.
(Pablo Neruda)

A los cuatro meses de ingresar en prisión el abuelo comparece en presencia del Juez para la lectura de cargos. Esto se produce el 4 de enero de 1940. En ninguno de los documentos que componen el Sumario he logrado encontrar el detalle de los “cargos”. Tal solo un oficio en el que se hace mención a que ese día, “Arturo Torres Barranco, preso en la cárcel del Seminario, asiste a la lectura de cargos por parte del Juez, firmando los mismos”. ¿Acaso se podía negar a firmarlos?


El 4 de mayo de 1940 el Juez comunica al abuelo que se llevará a cabo la vista del Consejo de Guerra, así como el nombramiento de defensor en la persona de Antonio Ruiz-Pérez Pérez. Aunque el Código de Justicia Militar de 1890 en su artículo 548 establecía que en este acto el abogado defensor debía estar presente y “podrá tomar las notas que crea necesarias de lo que presencie y oiga, teniendo derecho a protestar de las ilegalidades que a su juicio se cometan, pero sin dictar las respuestas al acusado ni usar de la palabra en vez de éste”, es fácil suponer que el abuelo no vio la cara del defensor hasta el día de la vista, seis meses después.


El instructor de la Causa considera que “el hecho perseguido se encuentra sancionado en el Bando de Guerra y Código Castrense, y se ratifica  el procesamiento de Arturo Torres Barranco  que se encuentra detenido en la Prisión del Seminario”.

El Bando de Guerra, firmado por Franco el 18 de julio de 1936 y publicado mediante Decreto número 79 por la Junta de Defensa Nacional el 28 de julio de 1936, extendía a todo el territorio mal llamado “nacional” la declaración del estado de guerra y señalaba en su artículo 5º que: “Quedan también sometidos a la jurisdicción de Guerra, y serán sancionados por procedimiento sumarísimo los delitos de rebelión”. Asimismo, se aplicaba el Código de Justicia Militar de 1890 que en su artículo 237 cita: “Son reos de delitos de rebelión Militar los que se alcen contra la Constitución del Estado, contra el Rey, los Cuerpos Colegisladores, o contra el Gobierno legítimo”. En los artículos posteriores se fijan las penas y en el 240 se dice: “La sedición o auxilio para cometer a la rebelión militar, cualquiera que sea el medio empleado para conseguirlo, se castigará con la pena de reclusión temporal. La provocación, inducción y excitación para cometer el mismo delito, cualquiera que sea el medio empleado para conseguirlo, se castigará con prisión mayor”.

La Ley de 2 de marzo de 1943 sobre “Rebelión. Definición y sanción, modifica los artículos del Código de Justicia Militar del 237 al 242, estableciendo que los “delitos políticos y sindicales” constituyen delito de Rebelión Militar si se hacen “con el fin de causar conflictos de orden público interior o desprestigio del Estado, ejércitos y autoridades”.

El delito de rebelión podía ser castigado desde seis meses y un día hasta la pena de muerte para los que “sin alzarse en armas, pero estando identificados con los móviles perseguidos por los rebeldes se adhieran a la rebelión con actos que signifiquen impulso, fomento, ayuda o sostén de la misma”. 

Tener una ideología de izquierdas, ser republicano, haber fundado Izquierda Republicana en una pequeña localidad conquense y ser directivo de este partido era más que suficiente para que al abuelo le imputaran un delito de Rebelión. Y es que media España  había delinquido en lo mismo. A esa denominada “Anti-España” se la castigó con el encarcelamiento y/o la muerte por no adherirse a la sublevación fascista. Como indica  A. Cenarro en La institucionalización del universo penitenciario franquista: "Con un mecanismo tan simple como dejar fuera de la ley a quienes se mantenían leales al gobierno republicano, los sublevados expulsaron de la sociedad y del Estado a millones de españoles. Todos ellos quedaron incursos, de la noche a la mañana, en el delito de rebelión, que posteriormente se denominó "rebelión marxista".

Si no fuera por la tragedia y el dolor que causó y sigue causando la represión franquista, todas estas “leyes” militares aplicadas a civiles después de finalizada la contienda, parecen irreales. Si no fuera porque en media España no hubo Guerra, sino un golpe militar que devoró víctimas leales a la República, que perdieron todo en defensa de los valores democráticos, sería difícil tomarse en serio los protocolos franquistas de Justicia cuyo único objetivo era la violencia y el exterminio de seres humanos. Violencia además calificada como “santa y justa” por los obispos adeptos al Régimen.

María Torres

Nieta de un republicano español.

miércoles, 17 de abril de 2013

27. El sumario - Primera parte.


Españoles, alerta. La paz no es un reposo cómodo y cobarde frente a la historia. La sangre de los que cayeron por la patria no consiente el olvido, la esterilidad ni la traición (…) Españoles, alerta. España sigue en pie de guerra contra todo enemigo interior y exterior(Francisco Franco en Radio Nacional)



El informe de conducta social y política del abuelo solicitado por la Auditoria de Guerra el 6 de septiembre, recibe una primera respuesta por parte del Comandante de la Guardia Civil de Fuente de Pedro Naharro  fechada el 14 de octubre de 1939: “Arturo Torres Barranco no participó en desmanes de la Horda Roja. Tan solo elaboró informes contra la ideología de varias personas como directivo de Izquierda Republicana”.

Tres meses después de su ingreso en prisión, el 9 de diciembre de 1939, el abuelo era nuevamente interrogado. Se afirma y ratifica en su declaración del 14 de septiembre. Preguntado si había tomado parte en detenciones de miembros de derechas de la localidad, lo niega y manifiesta poder acreditarlo a través del testimonio de Santiago Tornero Amores, Pedro Prieto Martínez y Jesús Sierra García.

Pedro Prieto y Santiago Tornero realizaron su declaración el 2 de enero de 1940. Ambos confirmaron que el abuelo había sido fundador de Izquierda Republicana, votante del Frente Popular en las elecciones del 16 de febrero de 1936 y que no había intervenido en desmanes.

Jesús Sierra García estaba casado con la hermana mayor del abuelo, Sagrario. Ambos vivían en Torrubia del Campo y profesaban un gran cariño al abuelo y así lo demostraron durante toda su existencia. De hecho fueron ellos los que se quedaban con mi padre y sus hermanos cuando la abuela iba de visita carcelaria. El cuñado del abuelo había desempeñado el cargo de Alcalde de diciembre de 1932 a julio de 1933, volviendo a retomarlo durante los tres primeros meses de 1936.

En su declaración realizada el 10 de enero de 1940 confirma que el abuelo fue fundador de Izquierda Republicana en el municipio y manifiesta que el 7 de diciembre de 1936 fueron detenidas tres personas por la Brigada Roja. Entre ellas se encontraba Eugenio Espada Fraile, y casi seguro que Ceferino Martínez Moreno y el tío del abuelo Isidro Barranco Plaza, firmantes de la denuncia del 6 de septiembre de 1939. Desde Madrid se solicitaron informes a Izquierda Republicana sobre los mismos. Según testimonio del cuñado del abuelo parece ser que estos informes inicialmente fueron favorables y después desfavorables, por lo que el abuelo, según manifiesta, posiblemente firmó sin saber lo que firmaba, pues: “Arturo Torres hizo cuanto pudo para favorecer, amparar y aliviar la situación en que se encontraban muchas personas de derechas. A finales de 1936, a petición de Felipa Nestares, llevó a la cárcel ropa y víveres para su marido. Igual actuación tuvo con Beatriz Grimaldos”.

Tanto Felipa Nestares Ruiz como Beatriz Grimaldos Nestares  figuran en los documentos de la Causa General como denunciantes el 30 de abril de 1942.

El esposo de Beatriz Grimaldos era Laurentino Martínez Pinedo, médico de 48 años afiliado a Falange. Según su declaración fue detenido en su domicilio el 30 de noviembre de 1936, permaneciendo encarcelado hasta el 1 de noviembre de 1937 en que fue asesinado. También denuncia el asesinato de su hermano Pelayo, abogado de 37 años, así como la requisa sufrida en su domicilio, llevándose alhajas, enseres, muebles, ropa, vino, dinero, un caballo, un coche, todo ello por un valor de treinta mil pesetas. (Ver documento)

El esposo de Felipa Nestares era Felipe Morán Barranco, de 45 años,  farmacéutico de ideología derechista. Según denuncia fue detenido el 30 de octubre de 1936 y posteriormente asesinado.  Cuenta que le fueron incautadas dos pares de mulas, el terreno sembrado, 220 cabezas de ganado, quinientos kilos de queso en aceite, una camioneta y otros objetos, todo ello valorado en unas cien mil pesetas. (Ver documento)

No me sorprende que el abuelo ayudara a estas mujeres, ya que hubiera ayudado a quien se lo pidiera, sin importarle el credo político, pues ésta era su conducta habitual. Lo que no entiendo es por qué su nombre figura como denunciado en la Causa General por Beatriz Grimaldos y Felipa Nestares, así como por otras personas claramente vinculados a Falange, y por motivos que nada tienen que ver con la detención.

Le acusan de saqueos en sus domicilios así como de que en compañía de otros intentó o pensó atentar contra la virtud de dos hijas de un fusilado. Que pronto se olvidaron de los favores. Que pronto se olvidaron que ese “saqueo” lo realizaron ellas mismas y dejaron muchas de sus pertenencias a la custodia del abuelo.


María Torres
Nieta de un republicano español.


domingo, 14 de abril de 2013

26. Republicano.




“Soy más republicano que nadie”



Yo no quiero olvidar y hoy menos que nunca.

Ahora que tengo la certeza del  compromiso político de mi abuelo, de su lealtad con la República y de que nunca perdió la dignidad a pesar de haber convivido con el miedo, ahora menos que nunca, me niego a olvidar.


Ý hoy día de la celebración del 82 Aniversario de la proclamación de la II República Española, quiero recordar una frase de mi abuelo. Tan solo 5 palabras pronunciadas en un interrogatorio el 7 de abril de 1943, cuando ya fuera de la cárcel pero en prisión atenuada, es citado ante el Auditor de Guerra de Aranjuez. Este  le pregunta por la autoría de las firmas de una serie de documentos incautados en relación con su militancia en Izquierda Republicana. El abuelo ratifica que son suyas.


Es posible que el Auditor quisiera cobrarse más impuestos de un vencido. Es posible que quisiera humillarle o simplemente provocarle, porque a continuación le preguntó si sentía arrepentimiento y me imagino que después comenzaría a mofarse la República, ya que de otra forma no entiendo las palabras del abuelo, así como que estas se recogieran en el sumario. No se que ocurrió realmente, pero si sé que en algún momento del interrogatorio el abuelo dijo: “Soy más republicano que nadie”


Gracias abuelo. Gracias por no doblegarte y por ser un hombre íntegro durante toda tu vida.

María Torres

Nieta de un republicano español.


Porque fuiste, soy y porque soy,  será ...
Hoy mi homenaje es para ti abuelo.


martes, 2 de abril de 2013

24. La detención.


«Entonces por primera vez nos damos cuenta de que nuestra lengua no tiene palabras para expresar
esta ofensa, la destrucción de un hombre»
Primo Levi



En la mañana del viernes 1 de septiembre de 1939, casi a la misma hora que Alemania invadía Polonia dando comienzo a la Segunda Guerra Mundial, el abuelo era detenido y trasladado a la cárcel de Torrubia del Campo en prisión preventiva. Ese día cumplía 44 años y como tantos otros españoles leales a la República, pasaba a engrosar el catálogo franquista de destrucción humana.

Es posible que el abuelo solo permaneciera una noche en la cárcel de su pueblo  y que al día siguiente le llevaran al improvisado campo de concentración instalado en el cine Alcázar de Tarancón, donde se hacinaban más de catorce mil personas, o a un almacén de cereales denominado Cámara de Capacha también convertido en prisión custodiada por el temido Tercio de Requetés Virgen Blanca de Álava,  o a la prisión conocida como Casa Parada, ahora transformada en museo.

Cinco días después, el 6 de septiembre, la Auditoria de Guerra  solicita informe de conducta social y política del abuelo, al mismo tiempo que por parte de Ceferino Martínez Moreno, Eugenio Espada Fraile e Isidro Barranco Plaza, este último tío materno del abuelo, se produce la siguiente denuncia:

“Que el 7 de diciembre de 1937, Arturo Torres Barranco, de Izquierda Republicana, hizo uso del sello del partido para informes y denuncias de miembros de Falange, a los que se había pedido se impusiera la pena de muerte”

El 14 de septiembre asiste a la práctica de diligencias ante el capitán de la Guardia Civil y Jefe local del SIPM (Servicio de Información Policía Militar) en Cuenca. En su declaración  el abuelo confirma su pertenencia a Izquierda Republicana, así como que fue el fundador del partido en abril de 1936, aunque posteriormente pasó a ocupar el cargo de Tesorero de la organización. Añade que en septiembre de 1936 y por parte de miembros del Frente Popular, se solicitó a Izquierda Republicana informes sobre determinadas personas de la localidad, todas “fascistas y peligrosos”  y se le convocó a una reunión a la que no acudió, pero si firmó y selló los informes solicitados, manifestando que no se arrepentía de haberlo hecho.

Era habitual en estos interrogatorios a la “horda marxista” que los miembros del SIPM pasaran de las palabras a los insultos y de los insultos a los golpes y si se extralimitaban nada ocurría pues gozaban de la misma impunidad que sus herederos. Sobraba gente envenenada por los ideales marxistas. Sobraba media España, la misma a la que el dictador estaba dispuesto a fusilar para cumplir sus objetivos según confesó a Jay Allen en una entrevista.

Desconozco en qué condiciones se produjo el interrogatorio del abuelo, pero es evidente que su falta de arrepentimiento no debió ser recibida con muy buena cara y fue más que suficiente para que por parte de la Auditoria de Guerra de Tarancón se le procediera a instruir un sumarísimo de urgencia con fecha 18 de septiembre de 1939 (1654/29). Unos días antes era trasladado esposado y bajo vigilancia de la Guardia Civil, que era quien distribuía a los prisioneros en las distintas cárceles, a la prisión provincial de Cuenca, donde ingresó el 10 de septiembre a las tres de la tarde.

El sumario iniciado siguió su curso lento pero implacable.


María Torres
Nieta de un republicano español.




viernes, 29 de marzo de 2013

23. Palabra de Guardia Civil.


Martes, 5 de marzo de 2013.

Las notas que tomé del sumario del abuelo llevan varios días descansando sobre la mesa. He decidido no enfrentarme a ellas hasta que se enfríen las emociones, hasta que admita que todo es real y desaparezca la tenaza del corazón y esa mezcla agridulce que me produjo la lectura de aquellos viejos papeles a punto de desaparecer,  esos documentos que señalaban el inevitable paso del tiempo y la desidia de la Administración.

A la descarga de adrenalina inicial ha seguido una laxitud también desconocida que pone fin a una etapa de la investigación pero marca el inicio de la siguiente.

No se por qué pensé que la lectura del expediente judicial desvelaría todas las incógnitas. Lejos de ello, abre otras nuevas así como una imperiosa necesidad de conocer cada detalle del pasado del abuelo.

Leer aquellos documentos franquistas suponía traspasar la frontera del pasado y desvelar de una forma sesgada la memoria de uno de los seres a los que más he querido. La sospecha siempre es más dura que la certeza. Durante años solo existió la sospecha unida a las páginas del recuerdo. Esperé días, meses, años, sin que la memoria del abuelo se diluyese y ahora la certeza me confirma que los ideales siempre anidan en el fondo del alma, trenzados con las mareas del corazón.

Mientras espero, la investigación sigue dando frutos. Esta vez en forma de informe de la Guardia Civil, recibido a través del Archivo General de la Administración (AGA),  sin fecha, pero por el contenido es fácil averiguar que se produjo como consecuencia de la Causa General y cuando el abuelo ya había regresado a su pueblo en prisión atenuada, por lo tanto debe ser posterior a 1942.
"Dicho individuo con anterioridad al 18 de julio de 1936, se le conocía como extremo izquierda, fundador en la localidad del partido de Izquierda Republicana, a la que estaba afiliado. Iniciado el glorioso Alzamiento Nacional, sigue afiliado al mismo, desempeñando el cargo de Adjunto a la Directiva, siendo uno de los que informaban desfavorablemente de las personas de derechas, por dichas causas y al ser liberada esta provincia fue detenido encontrándose en la actualidad en prisión atenuada".




Avanzan de dos en fondo
a la ciudad de la fiesta.
Un rumor de siemprevivas
invade las cartucheras.
Avanzan de dos en fondo.
Doble nocturno de tela.
El cielo, se les antoja,
una vitrina de espuelas.
La ciudad libre de miedo,
multiplicaba sus puertas.
Cuarenta guardia civiles
entran a saco por ellas.

Federico García Lorca
Romance a la Guardia Civil (extracto)



lunes, 25 de marzo de 2013

22. El sumario.




"El olvido está lleno de Memoria"
Mario Benedetti



Lunes, 25 de febrero de 2013.


La cita es a las 9:30 horas. A esa hora un funcionario del Archivo Histórico de Defensa me estará esperando en su despacho con el expediente judicial del abuelo.

Aún martillea mi corazón con la emoción de la llamada del viernes a las diez de la mañana. Al otro lado del teléfono una capitana de Defensa, no recuerdo su nombre. Lo primero que me dice es que obran en su poder mis escritos al Coronel Juez del Tribunal Militar Territorial 1º para, a continuación, manifestar que el expediente está en un estado lamentable pero que no es competencia del Ministerio su rehabilitación. Aún así han decidido permitirme su lectura pero sin posibilidad de realizar fotocopias o fotografías. El acceso al expediente judicial será privado, fuera de la sala de investigadores, pudiendo tomar las notas que necesite en el tiempo que estime necesario. Me da a elegir día y hora. El lunes estaré allí a las 9:30 de la mañana, le respondo.

Cuando bajo del autobús faltan apenas diez minutos para la hora fijada. Apoyo la esperanza en mis pasos. Ya queda poco, me digo, para saber algo más del abuelo. Ya queda poco para saber quién, cómo y cuándo.

Tras pasar el control del Archivo me dirijo al mostrador de recepción. Pregunto por Miguel Moreno y me responden que me está esperando. Debo subir a la segunda planta  y localizar su despacho que es el primero a la izquierda. El tiempo que invierte el ascensor en subir dos plantas se me hace eterno.

Sobre la mesa casi vacía del despacho de Miguel Moreno se encuentra el expediente del abuelo. La portada del sumario ha desaparecido. En su lugar un papel grisáceo sin título, nombre o número de sumario recoge cerca de cien páginas. Intuyo que lo han colocado hace poco para darle otro aspecto.

El funcionario me facilita lápiz y unos cuantos folios en blanco para mis notas, a la vez que unos guantes de látex y una mascarilla que debo ponerme obligatoriamente para evitar un posible contagio por los hongos que se encuentran en los documentos y que son en parte los responsables de su deterioro.

Abro la improvisada portada del sumario  y compruebo que la parte inferior de casi todas las páginas está como húmeda, se deshace al contacto con los dedos. Pongo el máximo cuidado en su manejo y nada más comenzar a leer mis ojos se topan con una fecha: 1 de septiembre de 1939. Ese día el abuelo fue detenido y trasladado a la cárcel de Torrubia del Campo. Siento una irremediable tristeza. Era el día de su cumpleaños. ¿Qué ocurrió hasta el 10 de septiembre en que fue trasladado a Cuenca?

El siguiente documento contiene la pista clave de porqué fue detenido y encarcelado. Leo: “El detenido, Arturo Torres Barranco,  apoyó fervientemente al Frente Popular y tras la victoria de este en las elecciones de febrero de 1936, fundó en la localidad el partido de Izquierda Republicana”. Ahora no es tristeza lo que siento, me invade la emoción y el orgullo. La sangre republicana que corre por mis venas es la suya.


María Torres
Nieta de un republicano español

lunes, 4 de marzo de 2013

16. La respuesta del Archivo Histórico de Defensa.


Lunes, 18 de febrero de 2013.

Hace casi un mes que estuve en el Archivo Histórico de Defensa, concretamente el 20 de enero. Ese fue el día que ante la imposibilidad de ver el expediente judicial del abuelo, formulé una reclamación ante las autoridades del Archivo.

Hoy he recibido la repuesta:
"Le informamos que,  tras ser valorado por el equipo técnico del Área de Conservación, no es posible acceder a su petición en las actuales circunstancias, debido a que la documentación solicitada se encuentra en mal estado de conservación, por lo que cualquier manipulación puede provocar pérdidas irreemplazables en el soporte documental del expediente"
Subrayan el "no es posible" que yo interpreto como "no insista más". Es evidente que la respuesta no podía contradecir a la del Coronel y que yo pienso seguir insistiendo. En el mismo escrito señalan que puedo establecer recurso contra esta resolución ante la Subdirección del Subsistema Archivístico del Órgano Central y así lo haré.

Tengo derecho a ver el expediente de mi abuelo por muy lamentable que sea su estado. Entiendo que no permitan fotocopias o fotografías, pero no pueden negarme que compruebe por mi misma ese "mal estado de conservación". Floren Dimas me dice, con toda razón, que no me pueden negar la autorización para acceder al sumario aunque solo sea para verlo, de la misma forma que la policía no puede negar que los familiares se despidan, por muy deteriorados que estén los restos,  de un finado.

En otra parte del escrito comentan que: "una vez que la Dirección del Sistema Archivístico de Defensa, establezca un nuevo plan de intervención en materia de restauración del patrimonio documental, se tomarán las medidas adecuadas para la consolidación de aquellas unidades o series documentales que así lo requieran".

Aunque parece que me toman, nos toman,  por tonta/tontos, no es muy difícil entender que no tienen ningún plan de restauración previsto a corto, medio, ni largo plazo. Y en cuanto a tomar las medidas adecuadas para las unidades que así lo requieran, me gustaría recordar que se trata de millones de documentos que en lugar de encontrarse en proceso de restauración están en proceso de destrucción y que lamentablemente se perderán por la desidia de la Administración y caerán en el olvido para desgracia de muchos que nunca sabremos que ocurrió con nuestros familiares y la alegría de otros que seguirán negando la sangrienta represión franquista.

Es absolutamente deplorable que un Estado que se llama democrático no haga nada por conservar una parte de la historia que se debería recordar siempre y que forma parte del patrimonio documental de todos los españoles.


María Torres
Nieta de un republicano español.




sábado, 23 de febrero de 2013

11. Carta a la Defensora del Pueblo.

Excma. Sra. Dª Soledad Becerril
Defensora del Pueblo



Desde hace varios meses estoy investigando sobre mi abuelo, ARTURO TORRES BARRANCO, natural de Torrubia del Campo, Cuenca, represaliado del franquismo.

La Ley 52/2007 de 26 de Diciembre, de la Memoria Histórica establece en sus  artículos  1 y 2:

1.- La presente Ley tiene por objeto reconocer y ampliar derechos a favor de quienes padecieron persecución o violencia, por razones políticas, ideológicas, o de creencia religiosa, durante la Guerra Civil y la Dictadura, promover su reparación moral y la recuperación de su memoria personal y familiar, y adoptar medidas complementarias destinadas a suprimir elementos de división entre los ciudadanos, todo ello con el fin de fomentar la cohesión y solidaridad entre las diversas generaciones de españoles en torno a los principios, valores y libertades constitucionales.

2.- Mediante la presente Ley, como política pública, se pretende el fomento de los valores y principios democráticos, facilitando el conocimiento de los hechos y circunstancias acaecidos durante la Guerra civil y la Dictadura, y asegurando la preservación de los documentos relacionados con ese periodo histórico y depositados en archivos públicos.

El expediente judicial de mi abuelo se encuentra en los fondos del Archivo Histórico de Defensa, al que acudí el pasado 20 de enero para su lectura. No llegaron a entregarme la documentación, ya que según palabras de un funcionario del Archivo, “la misma se encontraban en avanzado estado de deterioro”.

Además me comentó “que la Ley contempla que deben ser restaurados y digitalizados para la consulta pública, pero que ni en el Archivo de Defensa contaban con un restaurador, ni había dinero para ello, por lo que acabarían desintegrándose con el tiempo”.

Consciente de las dificultades existentes para poder examinar el citado expediente, pero tratándose de algo de vital importancia para mi familia y para mi el hecho de recuperar una parte de la historia de mi abuelo,  apelé a la justicia y los sentimientos humanitarios del Juez Coronel del Tribunal Militar Territorial Primero de Madrid, con el fin de que me permitiera acceder a una consulta personalizada en las condiciones que determinara, o alternativamente, se me pudiera facilitar copia fotografía digital del expediente de mi abuelo. Esta solicitud fue cursada a través de escrito certificado el 24 de enero de 2013.

La respuesta que recibí el 13 de febrero del actual a través del Oficial de Gestión habilitado del Ministerio de Defensa en relación con el expediente de mi abuelo fue  Personal de dicho Archivo Histórico nos informa que la Causa núm. 1654, que se le siguió a Don Arturo Torres Barranco, se encuentra muy deteriorada, debiendo esperar para consultarla a que ésta sea debidamente consolidada y restaurada”.

Sé que mi caso no es excepcional y que es cierto que el estado de descomposición celulósica en que encuentran miles de legajos es verdaderamente alarmante, pero también sé que no se va a proceder a ningún proceso de restauración porque su coste sería astronómico al tratarse de varios millones de documentos, y ni en período de vacas gordas se afrontaría semejante gasto.

Me pregunto, ¿Qué se pierde con intentar fotografiar los documentos, aún a riesgo de que algunos se deterioren un poco más, si de todas formas no se detiene el proceso degenerativo del papel y en cualquier caso, no se van a restaurar nunca?

El artículo 22 de la Ley de la Memoria Histórica, Derecho de acceso a los fondos de los archivos públicos y privados,  garantiza el derecho de acceso a los fondos documentales depositados en los archivos públicos y la obtención de las copias que se soliciten.

Por todo lo anterior, solicito su mediación para que se me permita acceder a esta documentación en las condiciones que se determinen, bien a través de una consulta personaliza en presencia de un funcionario o técnico en archivos,  o bien facilitándome copia fotográfica digital del expediente de mi abuelo Arturo Torres Barranco, que se encuentra depositado en el Archivo Histórico de Defensa, Fondo: Madrid; Signatura: (...); Causa: (...); Legajo: (...)


Madrid, 14 de febrero de 2013


Atentamente,
María Torres
Nieta de un republicano español.